La evolución histórica de los test de inteligencia

Los tests de inteligencia se encargan de ofrecer una «nota» a nuestras habilidades intelectuales. Desde hace décadas se han aplicado para evaluar las capacidades de niños y adultos. Ya sea en una escuela de primaria, con el fin de evaluar a sus estudiantes, como en una entrevista de trabajo para valorar las aptitudes de los candidatos.

Se trata de un tema interesante, ¿verdad? Pues vamos a revisar la historia de los tests de inteligencia: desde como nació el primero de estos tests, hasta llegar a los renovados tests de nuestros días.

 

Los inicios al tratar de medir la inteligencia

Podríamos decir que fue a mediados del siglo XIX cuando se plantaron las semillas que acabaron dando como fruto el estudio de la inteligencia tal y como lo conocemos ahora. Y de entre todos los contribuyentes en los albores de esta nueva disciplina destacan tres nombres: Wilhelm Wundt, Paul Broca y Francis Galton.

 

Wilhelm Wundt: la psicología como disciplina científica

Empezaremos hablando de Wilhelm Wundt (1832-1920), filósofo, fisiólogo y psicólogo alemán. Quien abrió las puertas en 1879 del primer laboratorio psicológico experimental. Para muchos es el padre de la psicología moderna al ser el primero en aplicar el método científico para estudiar la psicología de forma sistemática.

Wundt creía que la psicología de su tiempo se diferenciaba bien poco de la filosofía. La mayoría de los estudios de psicología de aquella época tenían más parte de especulación que de ciencia experimental. Por eso defendía que se debía incorporar el método científico a los procedimientos propios de la psicología. Y tratarla como una ciencia experimental, a medio camino entre las ciencias físicas y las ciencias naturales.

Estas ideas, completamente revolucionarias para su tiempo, fueron el germen de su laboratorio de psicología experimental. En él trataba de formular teorías sobre como funciona la conciencia humana a través de la experimentación. El psicólogo alemán sometía a los sujetos de estudio a ciertos estímulos. Y después a estos sujetos se les pedía que expresasen que sentían.

De este modo, Wlhelm Wundt abrió la puerta a que las futuras generaciones de psicólogos aplicasen metodologías rigurosas en sus estudios. Lo cual motivaría que en el siguiente siglo se realizaran grandes avances en el conocimiento de la mente humana.

 

Paul Broca: las partes del cerebro humano y sus funciones

Al mismo tiempo, en Francia, se publicaban los estudios del médico, anatomista y antropólogo Paul Pierre Broca (1824-1880). A lo largo de su prolífica vida escribió un total de 53 trabajos sobre el cerebro, además de muchos otros artículos sobre temas tan variados como la mortalidad infantil o el cáncer.

Incluso hoy en día se conoce por «área de Broca» a la porción del cerebro que se encarga del habla. Aunque también contribuyó a determinar las funciones de las que se encargan otras áreas del cerebro. Todo esto lo consiguió mediante el estudio de pacientes que padecían de afasia (incapacidad para hablar) y otras dolencias similares. Se sabe que llegó a almacenar cientos de cerebros humanos con tal de estudiarlos y relacionar su volumen y forma con las cualidades de su antiguo portador. Sus trabajos en este área fueron tan destacados que actualmente es considerado el fundador de la cirugía cerebral moderna.

Y es justo en esa época, en la que se empezaba a conocer que ciertas áreas del cerebro se encargaban de funciones concretas, cuando empezó a tomar fuerza la idea de que cuando más grande fuera el cerebro mayores capacidades intelectuales tendría el individuo. Se hacía la analogía del cerebro como un músculo más. Cuando más grande, mejor. Una idea que aunque ahora nos parece totalmente loca y equivocada, en aquel entonces parecía totalmente lógica y normal.

Con tal de demostrar sus ideas, Broca realizó muchos aportes en le campo de la antropología craneal. De esta forma ideó y fabricó instrumentos para determinar el tamaño del cerebro. Y trabajó en el desarrollo de índices numéricos en los que intentaba relacionar inteligencia con el volumen craneal u otras dimensiones. A esta rama de la ciencia se la conoce como craneometría.

 

Francis Galton: la estadística aplicada a la psicología

Más o menos en la misma época que Broca, en Inglaterra vivía el polifacético Francis Galton (1822-1911). Dominaba la estadística. Y fue el primero en ver valor a la aplicación de ésta al estudio de la mente. Por este hecho se le considera como el fundador de la psicometría. Que no es ni más ni menos que la parte de la ciencia que se encarga de medir las facultades mentales.

Galton fue pionero al realizar estudios estadísticos sobre las diferencias entre humanos distribuyendo para ello cuestionarios y encuestas entre diferentes comunidades y grupos. De hecho fue pionero en esta práctica.

Más tarde, obsesionado con la novedosa teoría de Charles Darwin (quien además era su primo), acabó aplicando el mismo procedimiento de cuestionarios y encuestas para estudiar la herencia de las habilidades intelectuales. Siendo el primero en proponer y utilizar el término de eugenesia, que es el perfeccionamiento de la especie humana mediante la aplicación de las leyes biológicas de la herencia.

Al igual que Broca, utilizaba instrumentos y métodos que le permitían medir y cuantificar las características físicas principales del hombre. Con todos los datos antropométricos que iba registrando confeccionó una amplia base de datos estadísticos, a la que añadía también los resultados de los cuestionarios y encuestas que rellenaban los pacientes.

Esta enorme cantidad de datos le permitió estudiar la correlación entre diferentes características medidas. Y teorizó sobre la existencia de un mecanismo común entre la velocidad de reacción y la inteligencia. Creyendo que las personas con limitaciones en la velocidad de reacción poseían también limitaciones a nivel intelectual.

 

El primer test para medir la inteligencia

A finales del siglo diecinueve el panorama era el siguiente: la psicología se empezaba a tratar como una ciencia experimental, convirtiéndose en una disciplina separada de la filosofía gracias a las sistematización de Wundt. Broca había propuesto los primeros índices que relacionaban la inteligencia con el tamaño del cráneo. Y Galton había empezado a emplear cuestionarios para la valoración objetiva de la inteligencia y aplicar la estadística sobre estos resultados.

Apoyándose en estas bases, Alfred Binet y Théodore Simon tomaron el relevo y presentaron el primer test de inteligencia. Muy similar a los que conocemos hoy en día. Vamos a ver sus historias.

 

Alfred Binet: de la hipnosis al desarrollo cognitivo

Alfred Binet (1857-1911) nació en Niza, pero debido a la separación de sus padres se acabó mudando a París con su madre. Allí estudió Derecho, titulándose en 1878. Más tarde empezó el estudio de Ciencias Naturales en La Sorbona. Pero debido a su escaso interés en la educación reglada, cambió las aulas por la biblioteca, y allí es donde se inció en el estudio de la psicología.

En 1883 Binet obtiene su primer trabajo remunerado como investigador. Durante los siete años siguientes su mentor fue Jean-Martin Charcot, y centraron sus investigaciones en la hipnosis. Sin embargo las conclusiones no fueron aceptadas como válidas debido a la falta de objetividad y rigurosidad. Binet abandonó el laboratorio de Charcot y nunca más nombró esta etapa de su vida.

Sin embargo, junto a Charcot aprendió a aplicar el método científico y desarrolló una gran capacidad crítica para analizar procedimientos y resultados. Complementando de esta forma su formación autodidacta en psicología.

Durante esta época gris, profesionalmente hablando, nacieron sus dos hijas Madeleine (1885) y Alice (1887). Ver a sus hijas desarrollarse y crecer hizo que Alfred Binet encontrara inspiración. Y, trás su primer acercamiento fallido al mundo de la investigación psicológica, empezó a interesarse por el desarrollo cognitivo en niños.

En 1890 empieza a investigar formalmente el desarrollo cognitivo en niños y su correlación con el crecimiento físico. Durante los siguientes años publica una gran cantidad de artículos y libros sobre diferentes aspectos de la psicología. De entre todos sus escritos, sus trabajos sobre inteligencia son considerados hoy en día uno de los pilares fundamentales sobre los que se apoya de la psicología diferencial (disciplina que estudia las diferencias existentes entre individuos en cuanto a personalidad y inteligencia).

 

Théodore Simon: el estudioso de los niños

Théodore Simon (1872-1961), también de origen Francés, estudió medicina, obteniendo su doctorado en la especialidad de psiquiatría. Durante sus años de universidad se familiarizó con los trabajos de Binet relativos a la inteligencia. Despertando su interés sobre la psicología y la inteligencia.

En 1899 entró a trabajar a un asilo de niños anormales. Las primeras publicaciones de Simon sobre las capacidades intelectuales de los niños anormales captaron la atención de Binet. Quien se desplazó hasta el asilo para conocer a Théodore. Alfred tutorizó estas investigaciones, y le valieron a Théodore Simón como tesis doctoral en 1900.

Desde ese primer acercamiento, ambos investigadores continuaron trabajando juntos sobre temas relacionados con la inteligencia, centrándose sobretodo en las primeras etapas de la vida.

 

La escala de inteligencia de Binet-Simon

Durante esos años en Francia se aprobó una ley que obligaba a todos los niños de entre 6 y 14 años a escolarizarse. Pero los niños llegaban a esta etapa con unos niveles de formación muy distintos, lo cual hacía que ordenarlos según edades fuera muy poco eficiente.

Entonces, la Société Libre pour l’Etude Psychologique de l’Enfant recibió el encargo de desarrollar una herramienta que sirviera para clasificar a los niños según su desarrollo cognitivo. La idea de base era la de poder diferenciar claramente entre alumnos vagos y alumnos con deficiencias mentales que necesitaran de clases especiales. Alfred Binet fue elegido para formar parte del equipo que se encargaría de estas investigaciones. Equipo al que al poco tiempo también se unió Théodore Simon.

Primero consideraron las teorías de Galton que trataban de inferir la inteligencia midiendo atributos físicos de los niños. Pero pronto fueron desechadas. Y se dieron cuenta que el enfoque debía ser más práctico. Es decir, para poder medir la inteligencia se debía someter al individuo a tareas que requiriesen de las habilidades que caracterizan la inteligencia humana. Esto es: habilidades lingüísticas como comprensión lectora y vocabulario, y capacidades de cálculo mental.

Para tal fin desarrollaron una batería de pruebas y tests que permitían calcular la edad mental de los alumnos. Y así se podía determinar los grupos de alumnos que formarían cada clase.

Además servía para detectar deficiencias en áreas concretas, lo que mejoraba la educación de niños anormales. Fruto de estas investigaciones se desarrolló la escala de inteligencia de Binet-Simon. Fue publicada por primera vez en 1905. Y revisada tanto en 1908 como en 1910.

Tanto Simon como Binet siempre se mostraron preocupados por el uso inapropiado de su herramienta. Eran conscientes de la influencia que tiene el entorno en el desarrollo cognitivo, y sabían que gran cantidad de las deficiencias podían desarrollarse con ayuda de clases de refuerzo. La inteligencia no era solo un número invariable dado por la herencia genética recibida, sino que se podía reparar y reforzar.

 

La historia de los tests de inteligencia del siglo XX

A principios del siglo XX, las pruebas de inteligencia que habían desarrollado Alfred Binet y Théodore Simon eran el referente en cuanto al estudio de la inteligencia en niños en edad escolar. Al gozar de gran popularidad, muchos profesionales de interesaron por la psicología educativa y la medición de la inteligencia. Motivando la realización de diversas evoluciones y adaptaciones de estas pruebas.

 

El test de inteligencia de Stanford-Binet

Unos pocos años después de la publicación de los estudios de Alfred y Théodore. El estadounidense Henry Herbert Goddard (1866-1957) fue el primero en traducir al inglés sus tests. Goddard fue un controvertido eugenista, con estudios en matemáticas y psicólogía.

Herbert era un claro defensor de la aplicación de los test de inteligencia para la selección de personas de instituciones públicas, como por ejemplo colegios, hospitales, y hasta para el servicio militar.

 

 

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