Mejora tu memoria con el método de loci

Desde la antigüedad el ser humano se ha preocupado por mejorar sus capacidades mentales, sobretodo la memoria. Y como es normal, a lo largo de la historia se han desarrollado muchos métodos para ayudarnos a mejorarla. Hoy toca hablar de uno de estos métodos y quizás uno de los más antiguos que se conocen: el método de loci.

Se trata de una herramienta mnemotécnica que se apoya en la memoria espacial para memorizar cualquier tipo de cosas: el método de loci o de los lugares. Resulta especialmente útil cuando se trata de memorizar listas de cosas, por ejemplo la lista de la compra o la lista de las cosas que deseas meter en la maleta.

 

Origen del método de loci

Antes de adentrarnos en los entresijos del método vamos a hablar de la historia que rodea al método de loci. Pues, aunque muchos no lo sepan, tiene más de dos mil años. Se cree que se empezó a utilizar en la antigua Grecia, y que más tarde se popularizó durante el imperio romano.

Para hablar de los orígenes del método de loci, debemos presentar a quien fue uno de los poetas griegos más famosos: Simónides de Ceos (556 a.C. – 468 a.C.). Pues además de poeta es conocido por ser uno de los primeros hombres en hacer uso de la mnemotecnia. Gracias a los escritos de Cicerón es sabido que utilizaba todo tipo de reglas mnemotécnicas para recordar sus discursos. Y parece ser que fue el mismo Simónides quien le puso nombre al método, aunque no se sabe si ya era utilizado con anterioridad.

Como anécdota se cuenta que un día Simónides estaba en un banquete junto a otros hombres. Y que durante la cena había estado jugando con el método de loci para memorizar el lugar exacto que ocupaba de cada uno de los comensales en la mesa. Por cosas del destino, se vino abajo el techo de la habitación aplastando a todos los asistentes menos a él, que había tenido que salir unos minutos antes de la casa. Así que sus esfuerzos por memorizar la posición de cada uno fue de gran utilidad a la hora de identificar los cuerpos.

Unos pocos siglos después el método se popularizó entre algunos senadores romanos. Debido al miedo que tenían de olvidar alguna parte de sus largas oratorias. Y algunos de ellos se sabe que pusieron en práctica el método de loci para recordar cada una de las partes de su exposición.

Más tarde, con la llegada de la imprenta. Los libros se fueron haciendo cada vez más baratos debido a lo fácil que resultaba hacer copias. Por ello, empezaron a estar al alcance del pueblo. Y esto hizo que disminuyera la necesidad de usar la memoria para recordar grandes listas de cosas. Ahora ya era normal poseer un libro y consultarlo cuando se precisara de esa información. Y así fue como empezó a caer en desuso el método de loci.

En la actualidad el método es bastante desconocido pese a su gran popularidad en tiempos antiguos. Muchos libros dedicados a la mnemotecnia ni lo nombran, o solo hacen mención a él de pasada. Puede que sea debido a que no es un método para principiantes. O porque en realidad solo resulta efectivo para aquellos que tienen una memoria espacial bien desarrollada. Sea como fuera, algunos ganadores de concursos de memoria han afirmado utilizarlo de una u otra manera.

 

Como funciona el método de loci

La palabra loci viene del latín y significa lugares. De hecho alguna gente conoce a este método justamente como el método de los lugares. Y es que loci no significa mucho para la mayoría de las personas, y sin embargo todo el mundo se puede hacer una idea de por donde van los tiros al escuchar hablar del método de los lugares.

Pues bien, este método es una herramienta mnemotécnica que se basa en asociar listas de ideas o cosas a lugares concretos de un itinerario o de una estancia. Preferentemente se deben utilizar lugares que se conozcan muy bien.

Aplicando el método de loci paso a paso

Aunque así de primeras suene raro, aplicar el método solo te va a llevar seis sencillos pasos. Vamos a verlo:

  1. Elige un lugar que conozcas y te sea familiar
  2. Decide cual será tu itinerario, definiendo bien el punto de partida, las paradas que realizarás, y el punto final
  3. Realiza el ejercicio de recorrer este itinerario mentalmente, intentando recordar el máximo de número de detalles visuales y sensaciones que te hace sentir cada parada en el camino
  4. Construye en tu memoria un lazo entre cada uno de estos recuerdos y los artículos de la lista que quieres recordar
  5. Recorrer mentalmente unas cuantas veces el itinerario elegido, asegurándote de tener claro el orden de las paradas y reviviendo los lazos que evocan a los diferentes artículos de la lista
  6. Vuelve a tu itinerario o lugar elegido y recórrelo cuando necesites listar los artículos otra vez

Ejemplo de aplicación del método de los lugares

Plano de un edificio en plantaPor ejemplo imagina el piso que tienes en la playa. Y en cada una de sus habitaciones un producto de los que deseas comprar en el supermercado. Así, podrías imaginar un pack de botellas de agua en el sitio del paragüero que hay al lado de la entrada. Unas palomitas encima de la tele del comedor. Un rollo de papel de cocina en el banco de la cocina… De esta forma, una vez en el supermercado, podrías recorrer mentalmente las estancias del piso una a una para ir recordando cada uno de los artículos en la lista de la compra.

En este ejemplo hemos decidido hacer una lista corta de objetos, y con un artículo en cada habitación hemos tenido suficiente. Pero a medida que ejercites tus habilidades con el método de loci serás capaz de recordar no uno, sino 2 o más objetos por habitación.

Y este método se puede aplicar de igual forma a itinerarios de exterior, como el camino que sigues a diario desde tu casa al trabajo o al colegio. Puedes «poner» un elemento de la lista en cada una de las esquinas, que tienes que torcer, o en los semáforos que debes atravesar.

En realidad las posibilidades de esta herramienta son casi infinitas. Su potencial solo se ve limitado por tu capacidad por recordar los rincones de la estancia o del itinerario que decidas utilizar como gancho. Y puede utilizarse tanto para listas de 5 o 10 artículos o ideas como de 50 o 200. Todo depende de cuan ejercitada tengas tu memoria espacial y los detalles que seas capaz de incluir en esos recuerdos.

Consejos para mejorar con el método de loci

Uno de los consejos que más habitualmente se da a la hora de empezar a utilizar el método de loci es el de elegir un camino o casa que conozcas a la perfección. Un lugar que no tengas absolutamente ningún problema para recorrer mentalmente, y que lo recuerdes con gran detalle.

Además, muchos autores recomiendan empezar por tratar de recordar objetos físicos. Al estar trabajando principalmente con la memoria espacial, resulta mucho más fácil colocar objetos físicos, que ocupan un espacio y tienen una forma y apariencia concretas, que ideas o conceptos abstractos. Y una vez se pasa a trabajar con ideas, siempre es mejor tratar de dar una forma física a esas ideas. Por ejemplo para recordar que en una parte concreta de tu discurso debes hablar de matemáticas puedes situar los símbolos de sumar y restar en medio del salón de tu casa.

Algunos expertos coinciden también en que si estos objetos son disonantes con el contexto este tipo de herramientas funcionan mucho mejor. Es decir, tratar de colocar objetos que llamen tu atención y resulten extraños o sorprendentes en ese lugar. Ya que si colocas objetos en sitios donde no despiertan en ti ningún sentimiento te va a resultar mucho más difícil de recordarlos. Por ejemplo, puedes colocar un jamón ibérico encima de la cama donde duermes. Eso va a captar tu atención mucho mejor que si colocas una manta.

Incluso hay quien imagina escenas desconcertantes para crear ganchos más contundentes. ¿Te acordarías de comprar leche si es una vaca desde el recibidor de tu casa quien te lo recuerda? Pues eso, cuando menos cotidiano y ordinario sea el recuerdo mucho mejor. Otra forma de potenciar el poder de lo absurdo es tratar de cambiar la escala de los objetos. ¿O es que podrías olvidar un bote de dentífrico que ocupa todo el sofá?

Otro recurso del que se hace uso a la hora de tener que memorizar listas es el de clasificar y colocar todos los objetos relacionados dentro de la misma habitación o en el mismo rincón. Siguiendo con el ejemplo de la lista de la compra puedes colocar todos los productos de higiene personal en la estantería de los libros que tienes en tu habitación. O todos los lácteos encima de la lavadora.

Aunque mucho expertos en la materia coinciden en que se trata de un método para personas con cierta experiencia, y si te resulta difícil de aplicar, o si directamente quieres empezar por aplicar técnicas más sencillas, te recomendamos que te leas nuestro post sobre el método de la cadena. Esta técnica alternatica te resultará igualmente útil a la hora de memorizar listas, pero requiere mucha menos experiencia para su aplicación.

 

Algunas otras variantes del método de los lugares

El método de los lugares es una herramienta que resulta muy potente. Pero si no acaba de convencerte, tranquilo. Debido a la gran popularidad de la que gozaba en el pasado se desarrollaron pequeñas variantes o adaptaciones que pueden servirte.

El método del palacio de la memoria

Escaleras y pasillos de un palacioEl método de los lugares se basa en ir situando objetos o ideas en lugares conocidos y familiares. Hasta incluso puedes echar mano de mapas o niveles de videojuegos a los que juegues o hayas jugado lo suficiente. Pero tarde o temprano habremos llenado todos nuestros lugares habituales. Y llega un momento en que se vuelve imposible encontrar nuevos lugares para llenar.

En ese momento nos vemos obligados a inventar lugares completamente nuevos. Pues el método del palacio de la memoria se basa básicamente en eso: construir palacios (o lugares) ficticios, para después proceder a llenarlos con nuestros objetos o ideas.

Aunque los palacios de la memoria pueden resultar de gran utilidad, no es una técnica recomendable para principiantes. Es mucho mejor empezar por trabajar con recuerdos vivos y que podamos volver a recorrer incluso en persona si hace falta. Una vez dominemos el uso del metodo de loci ya nos convertiremos en los arquitectos de nuestros propios recuerdos.

El método del cuadro

Este método va a resultar de especial interés para aquellos con grandes conocimientos sobre pintura y arte. El método del cuadro se basa en imaginar un recorrido a lo largo de un cuadro. De forma que cada uno de los detalles con los que vayamos encontrándonos serán los lugares donde almacenaremos las ideas u objetos que queremos recordar.

Así, creamos una asociación entre cada uno de los detalles del cuadro por los que cruza nuestro recorrido y los artículos de nuestra lista. Y cada vez que necesites recordar la lista solo deberás recorrer mentalmente el sendero que hayas marcado a lo largo del cuadro. Y las ideas o los objetos de la lista vendrán a tu memoria a medida que vayas encontrándote con los detalles a los que los vinculaste.

Preferiblemente se recomienda usar recorridos que sean lineas rectas, ya sean horizontales, verticales o en diagonal. Aunque hay gente que también utiliza recorridos curvos o en zig-zag, pero esto ya requiere de cierto dominio de la técnica.

Una alternativa a trazar un recorrido por el cuadro, es dividir el cuadro en partes más o menos iguales. Como si dibujásemos una cuadrícula encima del cuadro. Después se busca el elemento predominante en cada uno de los cuadrados y se fija junto a ese elemento uno de los objetos o ideas que queramos recordar.

En esta variante sustituimos recorrer un camino por crear zonas dentro del cuadro. Pero la idea de fondo es la misma. Utilizar cuadros o murales que tengamos a mano o seamos capaces de reproducir mentalmente para asociar listas de conceptos u objetos a sus detalles.

 

Referencias al método de loci en la cultura popular

En los últimos años se han hecho incontables referencias al método de los lugares y sus variantes en la literatura y en la televisión. Aunque no siempre de la forma más acertada, ya que muchas veces confunden unos métodos con otros o mezclan los conceptos.

De todas formas siempre resulta positivo si se consigue despertar la curiosidad de la gente. Como por ejemplo sucede en la serie de Sherlock Holmes. Quien utiliza esta clase de métodos para recordar eventos o asociaciones mentales que le ayudan a resolver los casos.

En la serie «El Mentalista» el protagonista, Patrick Jane, también utiliza esta herramienta. Incluso la aplica con algunos de los testigos para ayudarles a recordar sucesos o personas a medida que recorren mentalmente el itinerario que recorrían en el momento del suceso que trata de esclarecer.

Y no se acaba aquí la lista, pues también se pueden encontrar referencias en las series: Suits, Elementary, Doctor Who, y, Mentes Criminales. O en los libros de Hannibal Lecter.

 

¡Ahora tu puedes ser el próximo en beneficiarse de esta potente herramienta!

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